La escultura valenciana se mira aquí desde otro ángulo. 34 Ilustres por 34 ilustrados reúne en el Centre del Carme Cultura Contemporània una serie de retratos hechos por ilustradores actuales a partir de figuras clave de esta disciplina, desde las raíces académicas de finales del siglo XIX hasta las búsquedas más abiertas de la contemporaneidad.
La exposición propone un recorrido claro y muy visual por nombres que han marcado esa historia, de Mariano Benlliure a Joan Cardells, pasando por Enric Mestre, Andreu Alfaro, Amadeo Gabino o José Capuz Mamano. ¿Qué ocurre cuando la escultura se reinterpreta desde el dibujo, el cómic, la música, el tatuaje o la moda? Aquí aparece una lectura distinta, más libre, pero también muy atenta al legado de cada artista.
Un retrato colectivo de la escultura valenciana
La muestra parte de una idea sencilla y potente: cada ilustrador dialoga con un escultor y, al hacerlo, reactiva su memoria. No se trata solo de representar rostros o figuras reconocibles, sino de traducir en lenguaje gráfico la huella que dejaron en la historia del arte valenciano. Esa mirada contemporánea permite recorrer la evolución de la disciplina desde la figuración, la imaginería religiosa y el monumento público hasta la abstracción, la síntesis formal y la experimentación con materiales, vacío y espacio.
En ese tránsito aparecen tensiones muy propias del siglo XX, entre la herencia académica y la apertura a nuevas formas de entender el volumen. La exposición las organiza sin solemnidad excesiva, con la naturalidad de quien deja que las obras hablen entre sí. El resultado es un mapa plural de la escultura valenciana, donde tradición y modernidad conviven sin forzar un relato lineal.
Ilustradores de muchos lenguajes
Uno de los grandes atractivos de la propuesta está en la variedad de quienes firman las obras. La nómina de ilustradores reúne perfiles muy reconocibles del cómic y la ilustración, junto a creadores procedentes de otros territorios visuales. Ahí están Cristina Durán, Premio Nacional del Cómic, junto a Jordi Bayarri, Sergio Meliá o María Herreros, pero también nombres vinculados a la música, el tatuaje o la moda.
Esa mezcla amplía el alcance de la exposición y evita que la ilustración quede reducida a un único registro. Leviathan, por ejemplo, traslada su experiencia en portadas musicales a su retrato de Ignacio Pinazo; Don Rogelio J lleva su lenguaje al retrato de Vicente Navarro Romero; Rosa Deltoro aporta la sensibilidad de la moda en su interpretación de Ricardo Boix. Cada pieza conserva la personalidad de su autor y, al mismo tiempo, apunta hacia el escultor representado.