El próximo 14 de junio de 2025, el barrio de Benicalap en València acoge una nueva edición de la Macromascletà Universal, una cita pirotécnica que se ha convertido en uno de los grandes hitos del calendario festivo de la ciudad. Esta celebración, que combina pólvora, música, tradición y sentimiento de barrio, contará este año con más de 540 kg de material pirotécnico y una secuencia sonora de más de 8 minutos, pensada para envolver al público en una experiencia sensorial intensa y emocional.
Organizada por la Falla Acacies – Picayo y con el respaldo de la Federació Amics de la Pólvora, esta macromascletà se ha posicionado como una de las más esperadas del año. El evento destaca no solo por su potencia técnica, sino también por el compromiso vecinal que lo impulsa: son los propios falleros y vecinos quienes, con entusiasmo, convierten Benicalap en el centro de atención de toda la ciudad.
Una trayectoria construida a base de pasión pirotécnica
La Macromascletà de Benicalap nació en 2018 como una iniciativa de barrio con vocación de grandeza. En apenas unas ediciones, el evento ha pasado de ser una mascletà alternativa a las Fallas a convertirse en una auténtica exhibición pirotécnica de nivel profesional. Cada año ha crecido en montaje, asistencia y calidad, contando con reconocidas empresas pirotécnicas como Pirotecnia Zaragozana, Turís o Vulcano.
Este 2025, la pirotecnia encargada de la exhibición será Pirotecnia del Mediterráneo, reconocida por su estilo potente y creativo, con trabajos destacados tanto en la Comunitat Valenciana como en el resto de España. El montaje comenzará el 13 de junio, implicando un amplio despliegue técnico y de seguridad que convierte el barrio en un escenario pirotécnico sin precedentes.
Un espectáculo sonoro pensado para emocionar
El diseño de la mascletà sigue una estructura cuidadosamente elaborada: arranque con ritmos secos, progresión ascendente, efectos digitales envolventes, terremoto terrestre y apoteosis aérea. Todo ello con una cadencia y una sincronización que han sido pensadas como si se tratara de una partitura musical, donde cada explosión tiene su lugar y función.
Este tipo de espectáculo se dirige tanto a entendidos como a quienes simplemente buscan dejarse llevar por el poder hipnótico de la pólvora. La experiencia sonora es tan importante como la visual, y el montaje busca crear un diálogo entre el cuerpo y el entorno, en una vibración compartida que se vive con el pecho, los oídos y la piel.
