Del 12 al 22 de agosto de 2025, la localidad valenciana de Bétera celebra su festividad más emblemática: la Festa de les Alfàbegues a la Mare de Déu d’Agost. Esta cita, reconocida por su espectacularidad, colorido y profundo arraigo cultural, combina rituales religiosos, tradición hortelana y fiesta popular. Las auténticas protagonistas son las albahacas gigantes, cultivadas con esmero durante meses, que desfilan imponentes entre música, pólvora y emoción en honor a la Virgen de la Asunción.
Esta celebración, única en su género, es una de las expresiones más vivas del folclore valenciano. Las albahacas pueden alcanzar más de dos metros de altura, gracias a cuidados secretos transmitidos de generación en generación, y son portadas en procesión por las obreras y mayorales, figuras centrales de la fiesta. En Bétera, agosto no es solo verano: es sinónimo de devoción, tradición viva y orgullo colectivo.
El ritual del cultivo: arte, paciencia y sabiduría
Durante todo el año, vecinos y asociaciones cultivan con mimo las albahacas que protagonizarán la fiesta. Este proceso no es simplemente agrícola: es un auténtico ritual lleno de simbolismo y saber popular. Cada planta se trata como una joya, con técnicas propias para lograr que crezcan altas, frondosas y fragantes. El resultado final es una proeza botánica que asombra tanto a locales como a visitantes.
La albahaca, símbolo de pureza y fertilidad, se convierte en Bétera en un elemento sacralizado. Su aroma inunda las calles y se mezcla con el de la pólvora, generando una atmósfera sensorial única. Para los vecinos, ver desfilar sus alfàbegues es el momento culminante del año, una demostración de fe, esfuerzo y orgullo colectivo.
Obreres y mayorals: custodios de la tradición
El papel de las obreres y los majorals es fundamental en esta fiesta. Son los máximos representantes de la celebración, encargados de organizar y preservar la esencia del festejo. Las obreres, jóvenes del municipio, desfilan ataviadas con trajes tradicionales y acompañan a las albahacas en su recorrido. Los mayorales, por su parte, gestionan la parte festiva, pirotécnica y organizativa con gran implicación.
Su presencia no solo es simbólica, sino profundamente emotiva. Cada año, sus nombres quedan ligados a la historia de la fiesta, y su participación representa un honor para muchas familias de Bétera. La unión entre las generaciones, la transmisión de costumbres y la continuidad de un legado centenario se hace patente en su implicación activa y comprometida.