Procesiones, passejà y solemnidad compartida
Junto a la música y la pólvora, las procesiones y las passejàs sostienen el lado más solemne del programa. El 26 de agosto a las 20.30 horas se celebrará la passejà de Nuestra Señora de los Ángeles, con un recorrido amplio por varias calles del municipio. Esa misma madrugada, a las 00.15 horas, tendrá lugar el traslado del Cristo. Son actos que condensan devoción, acompañamiento vecinal y una forma de entender la fiesta donde el paso de la imagen por la calle importa tanto como el silencio o el aplauso que lo rodea.
El 27 de agosto a las 21.00 horas será el turno de la passejà del Santísimo Cristo de la Fe, y el 30 de agosto a las 21.00 horas llegará la procesión del Cristo. Un día después, el 31 de agosto a las 21.30 horas, se celebrará la procesión de Nuestra Señora de los Ángeles. En ambos casos, la secuencia está pensada para cerrar el tramo patronal con solemnidad y con una fuerte presencia de la calle como escenario ritual. También aparecen actos como la nit d’albaes del 30 de agosto a las 00.30 horas, que lleva la tradición cantada al centro histórico de la villa y añade otra capa de memoria popular.
Días para la infancia, la calle y el encuentro
El programa no deja fuera a las familias ni a la infancia. El 25 de agosto a las 11.00 horas habrá juegos tradicionales infantiles en la calle Miguel Hernández, y ese mismo día a las 18.00 horas se celebrará la Holi Run, con un recorrido que atraviesa varias calles hasta volver a la plaza de la Constitución. Más adelante, el 28 de agosto a las 18.00 horas se repiten los juegos tradicionales infantiles y la xocolatà en la plaza de la Constitución, mientras que el 1 de septiembre el recinto ferial recibirá una visita institucional acompañada por el itinerante Dinamic y, a las 22.00 horas, el espectáculo Bloom de la compañía Dinamic.
En ese mismo bloque de fiestas populares aparecen también el 2 de septiembre a las 19.00 horas el desfile de disfraces con Guardianes del arcoíris de Yera Teatre, y a las 19.30 horas el musical infantil Las K Pop y sus amigos. El 3 de septiembre se programan juegos infantiles a las 19.00 horas, y el 4 y 5 de septiembre se repite esa franja antes de los conciertos nocturnos. La fiesta, así, no se reserva solo para las horas de más ruido, sino que se reparte en formatos que permiten otro tipo de participación.
El recinto ferial toma el relevo con las fiestas populares
A partir del 1 de septiembre, el protagonismo pasa al recinto ferial, con apertura a las 19.00 horas y acceso por la plaza de la Libertad. Ahí se concentra el bloque de fiestas populares, que mezcla espectáculos itinerantes, conciertos, orquestas y actividades para distintas edades. La primera noche ya marca el tono con la visita institucional, el espectáculo Bloom y la orquesta Scream, una combinación que une presencia pública, artes escénicas y música de baile.
La segunda y la tercera jornada amplían el registro con disfraces, musical infantil, Celtas Cortos, remember, noche de pinchos, covers con sombrero y Dorian. El 3 de septiembre a las 20.00 horas se celebrará la noche de pinchos en colaboración con la Penya Els Tronats, una de esas citas que conectan la gastronomía informal con el ambiente de fiesta de calle. Todo está organizado para que la programación no se agote en un solo tipo de público ni en una sola franja horaria. Y eso, en una fiesta larga, se nota.
Mislata entre la tradición y la pista
Lo que hace singular este programa es la manera en que tradición y ocio popular avanzan en paralelo. La Entrada Mora, las passejàs, las procesiones y las grandes mascletaes sostienen la parte más reconocible de las fiestas patronales. Las noches de recinto ferial, en cambio, abren la puerta al baile, al concierto multitudinario, al tributo, al rock, al pop y a la música de verbena. No compiten entre sí: se suceden y se completan.
También hay un detalle que conviene no pasar por alto: la programación está pensada para que el calendario no se desinfle entre un bloque y otro. Del 20 de agosto al 5 de septiembre, Mislata trabaja una continuidad muy bien medida, con citas que van cambiando de escala y de tono sin perder el hilo. Y ahí reside parte de su interés cultural, en esa capacidad para sostener una fiesta larga, diversa y muy reconocible, donde cada jornada aporta un matiz distinto al conjunto.