Del 25 de febrero al 15 de marzo de 2026, “Pareja abierta” se instala en el Teatre Talía como una comedia que no se conforma con hacer reír: también quiere remover. Su punto de partida es sencillo y explosivo a la vez: una pareja decide nombrar en voz alta lo que muchas veces se queda en el terreno de la fantasía, la culpa o el “mejor no lo hablemos”.
La obra funciona como espejo porque mezcla ligereza y bisturí. En cada giro aparece una pregunta incómoda —sobre el deseo, la fidelidad, el poder dentro de la relación— y, justo después, una salida cómica que permite seguir mirando sin apartar la vista. Esa combinación, tan teatral como humana, es la que sostiene su vigencia.

Un clásico que sigue pinchando donde duele
El texto original nace de la mirada satírica de Dario Fo y Franca Rame, especialistas en convertir la risa en una forma de crítica. “Pareja abierta” no se limita a narrar una crisis amorosa: desarma las coartadas con las que muchas relaciones se justifican, y pone el foco en las asimetrías que se esconden detrás de palabras aparentemente modernas.
Lo más punzante es que el conflicto no depende de una idea “nueva” o “vieja”, sino de quién tiene permiso para desear y quién paga el precio por decirlo. La obra señala, con humor feroz, cómo el discurso de la libertad puede convertirse en trampa cuando se usa para mandar, y cómo la moral cambia de cara según a quién juzgue.
