Pareja abierta en el Teatre Talía

Pareja abierta en el Teatre Talía

Del 25 de febrero al 15 de marzo de 2026, “Pareja abierta” se instala en el Teatre Talía como una comedia que no se conforma con hacer reír: también quiere remover. Su punto de partida es sencillo y explosivo a la vez: una pareja decide nombrar en voz alta lo que muchas veces se queda en el terreno de la fantasía, la culpa o el “mejor no lo hablemos”.

La obra funciona como espejo porque mezcla ligereza y bisturí. En cada giro aparece una pregunta incómoda —sobre el deseo, la fidelidad, el poder dentro de la relación— y, justo después, una salida cómica que permite seguir mirando sin apartar la vista. Esa combinación, tan teatral como humana, es la que sostiene su vigencia.

Un clásico que sigue pinchando donde duele

El texto original nace de la mirada satírica de Dario Fo y Franca Rame, especialistas en convertir la risa en una forma de crítica. “Pareja abierta” no se limita a narrar una crisis amorosa: desarma las coartadas con las que muchas relaciones se justifican, y pone el foco en las asimetrías que se esconden detrás de palabras aparentemente modernas.

Lo más punzante es que el conflicto no depende de una idea “nueva” o “vieja”, sino de quién tiene permiso para desear y quién paga el precio por decirlo. La obra señala, con humor feroz, cómo el discurso de la libertad puede convertirse en trampa cuando se usa para mandar, y cómo la moral cambia de cara según a quién juzgue.

Una versión actualizada para el amor en tiempos de pantalla

Esta temporada en València llega en forma de adaptación contemporánea, dirigida y versionada por Isabel Martí, que reubica el debate en coordenadas actuales: redes sociales, mensajes ambiguos, nuevos pactos afectivos y viejas inseguridades con nombre renovado. La obra se alimenta de ese ruido moderno —opiniones, etiquetas, teorías sobre el amor— para mostrar que lo esencial sigue siendo brutalmente simple: lo que se desea, lo que se teme y lo que se negocia.

El resultado es una comedia que habla el idioma de ahora sin perder la mala leche del original. No propone un “manual” de relación, sino un campo de batalla emocional donde chocan el romanticismo aprendido, la idea de posesión y la necesidad de sentirse elegido. En ese choque, el público reconoce frases, gestos y contradicciones como si fueran propias.

Dos intérpretes, un duelo emocional

Con Rafa Alarcón y Marta Chiner al frente, la pieza se sostiene en la química y en la precisión del ritmo. La comedia exige vértigo: entrar y salir de la ternura al ataque, del reproche al chiste, del drama a la carcajada sin que se note la costura. Cuando eso funciona, cada réplica parece inevitable y cada pausa, peligrosa.

El atractivo está en que los personajes no se presentan como “buenos” o “malos”, sino como humanos desbordados por sus propios argumentos. Esa ambigüedad mantiene viva la tensión: lo que uno defiende como libertad, el otro lo siente como abandono; lo que uno llama sinceridad, el otro lo vive como crueldad. Y en medio, la risa aparece como una forma de soportar lo que, de otro modo, dolería demasiado.

Un teatro que se convierte en conversación pública

Que la obra se mantenga varias semanas en cartel refuerza su naturaleza: “Pareja abierta” no se agota en el chiste, porque deja tema para salir hablando. Su fuerza está en cómo convierte lo íntimo en debate social, sin solemnidad pero sin escapismo: la escena abre una discusión sobre modelos afectivos y, de paso, sobre quién define las reglas dentro de la pareja.

En Valencia, esta propuesta encaja especialmente bien por su capacidad de mezclar diversión y reflexión en una misma noche. Al final, el teatro hace algo que las conversaciones rápidas no siempre consiguen: ralentiza el juicio, amplía el matiz y permite que la contradicción exista sin tener que resolverla en un titular.


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