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Alzira enciende sus Moros i Cristians 2026 con música, desfiles y memoria histórica

Un fin de semana de octubre con entrada falsa, gran desfile y ofrenda en la Vila.

Alzira enciende sus Moros i Cristians 2026 con música, desfiles y memoria histórica
Moros i Cristians en Alzira, interior, máscaras y plumas. Foto: la Comunitat Valenciana

Alzira vuelve a convertir el primer fin de semana de octubre en una cita grande para quienes buscan fiesta, música y tradición en la provincia de Valencia. Los Moros i Cristians de la Vila d'Alzira se celebran del 2 al 4 de octubre de 2026 y llenan el centro histórico de actos que mezclan solemnidad, pólvora, convivencia y mucha calle.

Ligadas a las fiestas patronales en honor de Sant Bernat, Maria i Gràcia y la Mare de Déu del Lluch, estas jornadas reúnen algunos de los momentos más reconocibles del calendario festero local: el pregón, la representación de la entrega de la ciudad a Jaume I, la gran entrada y la ofrenda final. Todo ocurre en un entorno muy concreto, la Vila, donde la historia de la ciudad se hace visible mientras avanzan los desfiles.

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Un arranque festero con ritmo propio

La programación se abre el 2 de octubre por la tarde, con la recogida de la Sultana y na Violant y su traslado al Gran Teatre. Después llega la presentación de cargos y el pregón de fiestas, dos actos que marcan el tono de lo que viene: una celebración muy coral, con protagonismo para las comparsas, la música y el ambiente compartido.

Ese mismo día, ya por la noche, se inauguran el mercado medieval y la iluminación festera, y tiene lugar la Entrada Falsa desde la rotonda de la Menina hasta la plaza del Regne. Más tarde se representa la Ambaixada de la Conquesta d’Alzira, en la que se recrea la entrega de la Vila a Jaume I el Conqueridor, un episodio fechado en 1242. La jornada se completa con cena de hermandad, castillo de fuegos y actuación musical.

La gran entrada, el momento más esperado

El 3 de octubre concentra buena parte de la atención con una secuencia pensada para que el día vaya creciendo en intensidad. Hay almuerzo de filaes, actividades infantiles, visita a la residencia Santa Teresa Jornet y comida de filaes antes de que empiece el tramo más vistoso de la tarde. ¿Qué pide un desfile así? Ritmo, banda y calle llena, justo lo que ofrece Alzira cuando salen los cargos, las bandas y las comparsas.

A las 18.00 horas arranca la Entrada de caps d’esquadra i bandes de música, seguida del homenaje a la música festera a las 18.30 horas frente al Ayuntamiento. Después llega la Gran Entrada Mora i Cristiana, fijada a las 19.00 horas, con un recorrido que pasa por avenida Luis Suñer, Salvador Enguix, plaza de la Constitución, Major Santa Caterina, Correus, avenida Sants Patrons, plaza del Regne y plaza del Mercat. La noche se cierra con cena de baix braç y nueva actuación musical.

Tradición, hermandad y calle abierta al público

El último día, el 4 de octubre, mantiene el pulso festero con una mezcla de convivencia y despedida. El campamento se desmonta por la mañana, pero todavía queda una cita muy reconocible: la desfilada pels carrers de la Vila, que parte de la plaza Major y termina en la iglesia de Santa Caterina. Allí se celebra la ofrenda de alimentos a la patrona, antes de que la comitiva continúe hasta la plaza del Regne.

Más allá del desfile, estas fiestas tienen una fuerza especial por cómo combinan memoria local y participación. No se limitan a recrear un pasado lejano, sino que lo integran en la vida cotidiana de la ciudad con cenas, música, actos de calle y una presencia constante de las comparsas. Ese cruce entre representación histórica y fiesta popular es lo que explica que Alzira reserve cada año un lugar central a este fin de semana.

Cómo se vive en la Vila

El recorrido festero se siente especialmente en la Vila, el barrio histórico de Alzira, donde las calles estrechas, las plazas pequeñas y las referencias patrimoniales acompañan cada acto. La entrada, la embajada y la ofrenda ganan aquí una lectura distinta, porque el trazado urbano refuerza la sensación de estar participando en una celebración que dialoga con la historia de la ciudad.

Para quien se acerca desde cualquier punto de la provincia de Valencia, la referencia es clara: Alzira está bien conectada por carretera y por tren, con acceso desde la A-7 y estación de Cercanías de la línea C-2. En una ciudad con tanta tradición festera, el primer fin de semana de octubre no es solo una cita del calendario, sino una forma de ver cómo la memoria medieval, la música de banda y la vida de barrio siguen encontrándose en la calle.

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