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La Ciudad de las Artes y las Ciencias, un plan para pasar el día entre ciencia, arte y mar

Museos, acuario y arquitectura icónica en una visita para todos los públicos.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias, un plan para pasar el día entre ciencia, arte y mar
Entrada Ciudad de las Artes y las Ciencias, València. Foto: uso promocional

La Ciudad de las Artes y las Ciencias sigue siendo uno de esos planes que permiten encadenar ocio, cultura y aprendizaje sin salir de Valencia. En un mismo recorrido se mezclan el Museo de las Ciencias, el Hemisfèric, el Oceanogràfic, el Palau de les Arts y el Ágora, así que la visita se adapta tanto a quien busca una jornada tranquila como a quien quiere exprimir el día con varias paradas.

Diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, el complejo abrió sus puertas en 1998 con una idea clara: reunir en un solo espacio divulgación, espectáculo y arquitectura reconocible al instante. Hoy sigue funcionando como una de las grandes puertas de entrada a la cultura en la ciudad, con propuestas que van desde el cine IMAX y el planetario hasta el mayor acuario de Europa.

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Un recorrido que mezcla ciencia, imagen y arquitectura

El gran atractivo de este plan está en que no obliga a elegir una sola experiencia. El Museo de las Ciencias propone un recorrido interactivo por la física, la naturaleza y la biología, con tres pisos de exposiciones, engranajes y experimentos pensados para aprender tocando, observando y probando. Es un formato que funciona especialmente bien con niños, pero no se queda ahí: también resulta estimulante para cualquier visitante con curiosidad por cómo se explican las cosas.

A pocos pasos, el Hemisfèric añade la parte más visual de la visita. En su sala de proyecciones se combinan cine IMAX, digital 3D y otros formatos digitales, una vía muy directa para descansar del paseo sin salir del universo divulgativo del complejo. Y, si lo que apetece es cambiar de ritmo, el conjunto arquitectónico ya hace buena parte del trabajo: las formas, los reflejos y los espacios abiertos convierten la propia caminata entre recintos en parte del plan.

El gran reclamo del Oceanogràfic

Si hay una parada que concentra muchas miradas, esa es el Oceanogràfic, el mayor acuario de Europa. Su recorrido lleva por distintos ecosistemas marinos, del Mediterráneo a los humedales, pasando por mares templados y tropicales, océanos, Antártico, Ártico, islas y Mar Rojo, además del delfinario. La variedad de ambientes hace que la visita no se limite a ver tanques y peces, sino que se plantee como un itinerario amplio por distintas formas de vida acuática.

También aquí hay margen para planes más especiales dentro de la visita. Entre las actividades que se mencionan figuran la posibilidad de ver belugas, dormir con tiburones o comer en el restaurante submarino. ¿Buscas un plan que combine asombro y curiosidad en una misma jornada? Este recinto es el que más claramente empuja en esa dirección, sobre todo si la idea es ir en familia y dedicarle tiempo sin prisas.

Música, danza y espacios para eventos

Más allá de la ciencia y la fauna marina, el Palau de les Arts añade una capa cultural muy distinta. Su programación se orienta a la música, la danza y el teatro, con cuatro salas, Principal, Magistral, el Auditorio y el Teatro Martín y Soler, preparadas para acoger desde formaciones pequeñas hasta montajes escénicos más ambiciosos. Esa diversidad técnica permite que el edificio funcione como un contenedor cultural muy flexible.

Junto a él, el Ágora completa el conjunto como un espacio versátil para conciertos y acontecimientos deportivos. La visita gana así otra dimensión, porque el complejo no se limita a lo expositivo o lo contemplativo: también sirve como plataforma para actividades de formato muy distinto. Y eso le da un interés añadido a quien quiera ver un lugar que sigue vivo más allá de la postal.

Entradas y precios para organizar la visita

Las entradas generales de 2026 sitúan el acceso al Hemisfèric y al Museu de les Ciències en 8,70 euros, con tarifa reducida de 6,70 euros en ambos casos. Para el Oceanogràfic, el precio general es de 34,70 euros y el reducido de 24,69 euros. Además, existe una entrada conjunta para visitas de 1, 2 o 3 días, con precio general de 44,20 euros y reducido de 34,70 euros.

La entrada se adapta así tanto a una escapada de un día como a quienes prefieren volver varias veces.

Cómo llegar y moverse con comodidad

La Ciudad de las Artes y las Ciencias está situada al final del cauce del río Turia, muy cerca del centro histórico de Valencia, y cuenta con varias formas de acceso. En autobús, las líneas urbanas EMT 1, 13, 14, 15, 19, 35, 95 y 40 acercan hasta el recinto. En metro, la parada más próxima es Ciutat Arts i Ciències / Justícia.

Si se va en coche, el recinto dispone del aparcamiento Umbracle. También hay parking para bicicletas, y el complejo está totalmente adaptado para visitarlo en silla de ruedas.

Un plan pensado también para ir con niños

La visita funciona especialmente bien en familia porque reparte los estímulos sin saturar. El Museo de las Ciencias cuenta con una zona pensada para niños de entre 3 y 8 años, donde pueden experimentar con el agua, los animales y otros contenidos de forma muy directa. A eso se suma una nacedera de pollitos, un detalle que suele captar la atención de los más pequeños casi de inmediato.

El Oceanogràfic refuerza todavía más ese perfil familiar con su mezcla de fauna marina, túneles, especies llamativas y actividades que convierten el recorrido en algo más que una sucesión de salas. También el Hemisfèric ofrece programación para toda la familia, mientras que el Jardín de Astronomía del Umbracle añade otro punto de interés para completar el día con una parada al aire libre.

Servicios y visitas en otros idiomas

Quien quiera ir más allá de la visita libre también tiene margen para hacerlo. Hay opciones en inglés, tanto con audioguía como mediante tour, según disponibilidad, y también se pueden organizar visitas arquitectónicas para profundizar en la historia de la construcción del conjunto y en la aportación de Santiago Calatrava y Félix Candela. Es una forma de mirar el complejo con otra capa de lectura, más centrada en su diseño y en su singularidad urbana.

La amplitud del recinto y la variedad de sus espacios hacen que cada persona pueda armar su propio recorrido. Puede ser una jornada centrada en el museo, una tarde de proyección y paseo, una visita larga al acuario o una combinación de todo ello. Pocas propuestas en Valencia permiten jugar con tantas posibilidades sin salir de un mismo lugar.

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