José Segrelles. El ilustrador fantástico ya está en marcha en el Centre del Carme Cultura Contemporània con una propuesta que mira de frente a la faceta más reconocible del artista valenciano: la que convirtió sus acuarelas y pinturas en una referencia para la imaginación del siglo XX. La exposición reúne 155 pinturas originales, entre ellas 60 inéditas, y ofrece un recorrido amplio por ese universo en el que conviven lo literario, lo místico, lo musical y lo sobrenatural.

La selección no se limita a mostrar obras aisladas. Plantea un recorrido por distintas vertientes de su trabajo fantástico, desde sus primeras piezas monocromas hasta sus visiones de ciencia ficción, pasando por las grandes series que le dieron proyección internacional. ¿Qué hace que Segrelles siga resultando tan actual? Precisamente, esa capacidad para convertir cada tema en una imagen poderosa, reconocible y extrañamente moderna.

Un autor que amplió los límites de la ilustración

José Segrelles Albert nació en Albaida en 1885 y murió en 1969, pero su presencia sigue muy viva en la historia del arte imaginativo. Su nombre se asocia sobre todo a la fantasía, una vertiente que le dio prestigio internacional y que hoy sigue resonando en el trabajo de ilustradores y cineastas contemporáneos. La muestra del Centre del Carme funciona como una revisión amplia de esa herencia y también como un homenaje a un creador que supo moverse con soltura entre la literatura, la música y la pintura.

En su obra aparecen las grandes categorías del género fantástico, tratadas con una diversidad poco habitual. Hay visiones macabras, idealizaciones místicas, interpretaciones literarias, fantasías orientales, sueños inquietantes y alucinaciones de ciencia ficción. Esa amplitud explica que su legado haya llegado a autores muy distintos, desde Frank Frazetta hasta Guillermo del Toro, y que también se mencione su huella en nombres como George Lucas, Steven Spielberg, Peter Jackson o en el trabajo de los equipos artísticos de Disney.

Obras inéditas y series decisivas

La exposición pone el foco en piezas procedentes de colecciones particulares que nunca habían salido al público y que completan algunas de las series más conocidas del artista. Entre ellas aparecen referencias a El Quijote, Las mil y una noches, La Divina comedia y sus fantasías macabras, un conjunto que permite seguir la evolución de su imaginación y su capacidad para traducir relatos y atmósferas en imágenes de gran fuerza visual.

Junto a ese núcleo, el recorrido incorpora obras prestadas por instituciones como el Museo Reina Sofía, el Bellas Artes de València, la Diputación de València, la Colección BBVA, el Museo Municipal Alzira y la Casa-Museo José Segrelles, de la que se muestran 22 piezas. Entre las obras maestras seleccionadas destacan Los hipócritas de 1928, que le valió la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, La Tetralogía de Wagner de 1933, El bote de cristal de 1926, Los trípodes de La Guerra de los Mundos de 1929 y la serie de Los siete pecados capitales de 1925.

De los cuentos al cine y la ciencia ficción

El recorrido está pensado como una conversación entre el artista y quienes vinieron después. Cada sección abre una puerta distinta dentro de su imaginario, y el visitante pasa de los misteriosos monocromos iniciales a las pesadillas más sugerentes, de ahí a las novelas épicas y después a las fantasías orientales. La secuencia continúa con lo sobrenatural, la dualidad entre bien y mal, el cielo y el infierno, y desemboca en las imágenes vinculadas a Poe, Dickens, Verne o Hoffman.

La música ocupa también un lugar central. Segrelles supo dar color a sinfonías de Beethoven y Wagner, hasta el punto de que sus visiones fueron publicadas en revistas británicas y norteamericanas que hablaron de su talento y acuñaron la expresión «Segrelles’ blue». The New York Times le dedicó incluso una página completa el 1 de enero de 1928. Después llega la ciencia ficción, con invasiones alienígenas y viajes siderales que dialogan con las tensiones tecnológicas y políticas de su tiempo.

Un legado que sigue creciendo

La exposición no solo presenta obra, también deja ver la persistencia de un lenguaje visual que ha seguido inspirando a generaciones posteriores. Las imágenes reunidas ayudan a entender por qué Segrelles ocupa un lugar tan singular dentro de la ilustración española: porque supo unir técnica, ambición narrativa y una imaginación capaz de hacer convivir lo culto y lo popular sin perder identidad.

Ese es, quizá, el mayor atractivo de la muestra. No se queda en la nostalgia ni en la simple recuperación patrimonial, sino que coloca a Segrelles en diálogo con el presente y con los grandes referentes del género fantástico. Quien se acerque encontrará un artista de recorrido amplio, con una obra que todavía hoy sigue abriendo puertas a la imagen imaginada.