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Tertawa llega a Teatro La PlaZeta con humor rioplatense, sketches y música

4 de agosto de 2026 · Sebas Fernández

Tertawa llega a Teatro La PlaZeta con humor rioplatense, sketches y música
Tertawa. Foto: uso promocional

La comedia rioplatense tiene una cita en València con Tertawa, el espectáculo creado por José María Listorti, Pachu Peña y Sebastián Almada, tres nombres muy reconocibles para quien haya seguido durante años el humor televisivo argentino. El 11 de octubre de 2026, Teatro La PlaZeta acogerá esta propuesta que combina sketches clásicos de VideoMatch, personajes nuevos, música e interacción con el público, una mezcla pensada para enganchar tanto a quienes crecieron con ese tipo de humor como a quienes se acerquen por primera vez a él.

Lejos de limitarse a un simple repaso nostálgico, Tertawa se presenta como un formato ágil, familiar y muy apoyado en el ritmo escénico. La función está programada de 18:00 a 19:15, con apertura de puertas a las 17:15, y forma parte de la primera llegada del proyecto a España. Para quien busque una tarde de sábado con humor de raíz televisiva, pero llevado a un escenario con presencia en vivo, la propuesta tiene bastante recorrido.

Un trío que conoce bien el oficio del humor

José María Listorti, Pachu Peña y Sebastián Almada no necesitan demasiada presentación para el público que ha seguido la comedia argentina de las últimas décadas. Los tres suman trayectorias largas, versátiles y muy ligadas al entretenimiento popular, y precisamente ahí está una de las claves de Tertawa: no se trata de reunir tres figuras conocidas por simple efecto de cartel, sino de poner en marcha una maquinaria cómica que ya ha demostrado funcionar en distintos formatos.

El espectáculo nace en 2023 como una reunión de talentos con una identidad muy reconocible. Cada uno aporta una forma distinta de entender el humor, y esa combinación permite que la función no se quede en un solo registro. Hay juego verbal, personajes, situaciones absurdas, guiños al recuerdo televisivo y una energía escénica que busca la complicidad inmediata. ¿Qué ocurre cuando tres humoristas con tanta experiencia comparten espacio y ritmo? La respuesta, en este caso, pasa por un show que apuesta por la variedad y por no dejar que el tempo decaiga.

También resulta interesante la manera en que el proyecto se apoya en la química entre ellos. En este tipo de espectáculos, la confianza entre intérpretes es decisiva, porque el humor funciona mejor cuando el intercambio parece natural y vivo. Aquí no se persigue una sucesión de monólogos aislados, sino una construcción compartida, con entradas y salidas que dan continuidad al conjunto y permiten que el público sienta que asiste a algo más que a una suma de nombres conocidos.

Qué propone Tertawa sobre el escenario

Delivery de humor es el subtítulo que acompaña a Tertawa, y no suena escogido al azar. La obra se presenta como una entrega continua de chispazos cómicos, con una selección de los mejores sketches y personajes de VideoMatch, además de material nuevo pensado para actualizar el tono y abrirlo a nuevos públicos. Esa convivencia entre memoria televisiva y humor actual es uno de los grandes atractivos del montaje.

En escena, el espectáculo mezcla nuevos personajes, música e interacción con el público. Ese cruce de recursos ayuda a que el ritmo se mantenga vivo y a que la función no dependa solo de la nostalgia. Quien conozca la etapa más popular de VideoMatch encontrará referencias y ecos muy reconocibles, pero el show no se agota en esa capa. También hay un trabajo de adaptación al presente, con una estructura que busca conectar con espectadores de edades distintas y con bagajes culturales diferentes.

La presencia de música añade otro nivel de dinamismo. No actúa como simple adorno, sino como parte del engranaje cómico, reforzando transiciones y ampliando el registro de los intérpretes. A eso se suma la interacción con el público, un recurso que en un espectáculo de humor puede marcar la diferencia entre una función correcta y una velada realmente viva. Cuando el patio de butacas entra en juego, el resultado gana espontaneidad, y ese es precisamente uno de los puntos fuertes de Tertawa.

El eco de VideoMatch y la fuerza de la nostalgia bien entendida

Hablar de VideoMatch es hablar de una de las grandes referencias del humor televisivo argentino. Durante años, ese universo de sketches, personajes y situaciones absurdas marcó a varias generaciones de espectadores, hasta convertirse en una cantera de figuras muy populares. Tertawa se alimenta de ese legado, pero lo hace desde una posición inteligente: no intenta reproducir la televisión en directo, sino trasladar su espíritu a un formato escénico más concentrado.

Ese matiz importa mucho. La nostalgia, cuando se usa sin criterio, puede convertirse en una trampa. Aquí, en cambio, aparece como un punto de partida para construir algo que sigue teniendo sentido en 2026. Los personajes conocidos sirven como puerta de entrada, pero la función se sostiene también en el presente, con nuevas situaciones y con una forma de humor que busca dialogar con el ahora. Ese equilibrio entre recuerdo y actualización suele ser el que mejor envejece.

Además, el planteamiento conecta con una idea muy concreta: el humor popular puede viajar bien cuando conserva su energía original. Tertawa no se limita a exhibir una marca reconocible; la pone a trabajar en escena, con una duración compacta y con una lógica de espectáculo pensado para mantener la atención de principio a fin. En tiempos de consumo rápido, una función que apuesta por la inmediatez del gag y por la complicidad directa tiene mucho terreno ganado.

Un espectáculo familiar con recorrido internacional

La vocación familiar de Tertawa es una de las señas que mejor definen la propuesta. El espectáculo se anuncia como apto para toda la familia, y eso encaja con su estructura de sketches, música e interacción, un formato que suele funcionar bien cuando se busca una cita compartida entre distintas edades. No hace falta tener una relación previa con el humor argentino para entrar en su dinámica, aunque quien la tenga encontrará un plus de reconocimiento.

La trayectoria del espectáculo también ayuda a explicar su interés. Antes de llegar a España, Tertawa pasó por el Paseo La Plaza, en la calle Corrientes de Buenos Aires, y después realizó una gira extensa por Argentina. Más tarde, el proyecto viajó por Uruguay, Paraguay, Bolivia y Estados Unidos. Esa circulación internacional habla de una propuesta que ha sabido adaptarse a públicos diversos sin perder su identidad de origen.

Ahora, con su llegada a València, el show abre una nueva etapa y amplía su mapa de espectadores. Esa primera visita a España tiene un valor especial porque permite ver cómo un humor muy marcado por la cultura rioplatense se presenta ante una audiencia distinta. ¿Qué parte del chiste viaja mejor, la física, la verbal o la de situación? Precisamente en ese cruce entre códigos reside buena parte del interés del espectáculo.

La función del 11 de octubre en Teatro La PlaZeta

La cita en València está fijada para el domingo 11 de octubre de 2026 en Teatro La PlaZeta, con función de 18:00 a 19:15 y apertura de puertas a las 17:15. El horario lo sitúa como un plan muy cómodo para cerrar el fin de semana con una propuesta escénica breve, directa y pensada para dejar espacio al resto de la jornada. Ese formato de poco más de una hora encaja muy bien con un espectáculo de humor que apuesta por la concentración y el ritmo.

La venta de entradas parte de 28 euros, un dato que ayuda a situar la función dentro de una oferta cultural accesible para quienes quieran reservar una tarde de octubre para una comedia de perfil popular. A ello se suma la posibilidad de acceder al recinto desde 45 minutos antes, un margen que facilita la entrada con calma y evita prisas de última hora. Para quienes se desplacen en coche, el aparcamiento privado está sujeto a disponibilidad y la confirmación se comunica por correo electrónico antes de la fecha del espectáculo.

También conviene tener presente que el recinto cuenta con espacios reservados para personas con movilidad reducida, un detalle práctico que mejora la experiencia de asistencia. Sin convertir el espacio en el protagonista del plan, sí merece la pena subrayar que todo está planteado para que el acceso resulte sencillo y la atención se concentre en la función. El foco, al fin y al cabo, está en lo que sucede sobre el escenario.

Por qué esta mezcla puede funcionar tan bien en València

El atractivo de Tertawa no depende solo de la fama de sus intérpretes, sino de la manera en que articula sus materiales. El público encuentra sketches conocidos, sí, pero también una voluntad de renovar el repertorio y de no quedarse anclado en un recuerdo televisivo. Esa combinación suele ser muy efectiva en una ciudad como València, donde las propuestas de humor encuentran con frecuencia un público atento a los formatos que mezclan oficio, ritmo y cercanía.

Además, la función se beneficia de una duración ajustada. No necesita estirarse para demostrar nada, y eso juega a su favor. En una época en la que muchos espectáculos buscan prolongarse más de la cuenta, una pieza que sabe hasta dónde quiere ir transmite seguridad. El humor, cuando funciona, agradece la precisión. Un buen gag no necesita explicarse demasiado, y una sucesión bien calibrada de escenas puede dejar una impresión más firme que una estructura sobredimensionada.

También hay algo muy atractivo en el encuentro entre generaciones que propone este tipo de espectáculo. Quien vivió la época dorada de VideoMatch puede acudir por reconocimiento; quien no la vivió puede acercarse por curiosidad o por la energía de los tres artistas. En ambos casos, la función ofrece una puerta de entrada clara y un tono desenfadado, sin perder el pulso profesional que se espera de un trío con tanta experiencia.

La PlaZeta, además, suma una programación muy orientada al humor, los monólogos y los espectáculos teatrales para públicos diversos, así que la presencia de Tertawa encaja con naturalidad en esa línea. El 11 de octubre, la sala recibirá un montaje que mira a la televisión, al escenario y al público al mismo tiempo, y esa triple dirección explica por qué el espectáculo tiene capacidad para despertar interés más allá del mero nombre propio. Cuando tres cómicos veteranos se ponen a jugar con su repertorio, el resultado puede ser más que un repaso de grandes éxitos: puede convertirse en una función con pulso propio, construida para hacer reír sin perder el ritmo ni la memoria.

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