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La Mutant abre 2026 con artes vivas, música, danza y cine

Una programación diversa que combina creación local, riesgo escénico y propuestas internacionales.

La Mutant abre 2026 con artes vivas, música, danza y cine
La Mutant. Foto: valencia.es

La Mutant mantiene en marcha su programación de 2026 con una selección de propuestas que cruzan artes vivas, música, danza, cine, teatro, circos y talleres. El plan ya está activo y se puede seguir viendo hasta el 3 de octubre, con una línea clara: dar espacio a lenguajes escénicos contemporáneos y a formatos que empujan un poco más allá la relación entre escena, cuerpo, sonido e იდეa.

A partir de ahí, la oferta se mueve entre piezas de creación reciente, encuentros de investigación y conciertos que conviven con trabajos de compañías y artistas que ya han pasado por la sala. ¿Qué tienen en común todas esas citas? La apuesta por la experimentación, por la mezcla de disciplinas y por una programación que no se conforma con una sola manera de mirar el escenario.

Música para abrir y cerrar el verano

Entre las próximas citas del calendario aparece Truenorayo Fest 2026, que ocupará La Mutant los días 25 y 26 de septiembre. La música toma aquí el relevo con un formato de festival que prolonga la vida escénica de la sala más allá de la función clásica, y lo hace con dos jornadas concentradas en el tramo final de septiembre.

Ese regreso de la música conecta bien con la identidad de la programación, que no separa géneros ni levanta compartimentos estancos. En este caso, el foco está en el directo y en la energía compartida de un festival que se suma a un año en el que la sala también ha ido alternando conciertos y propuestas de otro signo.

Artes vivas, danza y teatro con riesgo

La parte más reconocible de la temporada sigue siendo la de las artes vivas y la escena contemporánea. A lo largo de 2026 han pasado por aquí piezas como Bell End, Torcidxs, The Death at the Club o La jácara de los cuerpos imposibles, junto a trabajos de nombres como Candela Capitán, Alberto Velasco, Paula Puchalt, Lucía Jaén o Richard Mascherin. El mapa que dibujan esas obras es claro: movimiento, cuerpo, pensamiento y una voluntad constante de tensionar los formatos.

También han tenido su espacio propuestas como Casi normales, Morphopop: Arranque, Imperfecto imposible o Companyia Jove C_Dansa Programa 2026, además de jornadas de investigación escénica y talleres como Prácticas coreográficas desde la apropiación y la copia o Hacia una forma de sostén radical. La programación de La Mutant no se limita a exhibir piezas acabadas, sino que abre la puerta a procesos, pruebas y cruces entre creación y reflexión.

Talleres y laboratorios para pensar el proceso

Junto a las funciones, la temporada ha incorporado talleres y espacios de trabajo compartido que amplían la experiencia del público y de los creadores. Han pasado por la sala propuestas como Mathilde Invernon, Las Nenas o Hacia una forma de sostén radical, además de sesiones centradas en la investigación escénica y en la relación entre cuerpo, copia, apropiación y escritura del movimiento.

Ese tipo de actividades sostienen una parte importante del proyecto: no solo se muestra el resultado, también se pone atención en cómo se construye. La Mutant funciona así como un lugar donde el proceso tiene valor propio, y donde la escena se entiende como un espacio de prueba, diálogo y estímulo para públicos y artistas.

Cine, documental y cruces con lo audiovisual

La programación también ha reservado sitio para el cine y el documental, con citas como El otro fútbol y distintas actividades ligadas a X Docs València. En ese bloque aparecen formatos de proyección, jornadas profesionales y clausuras que refuerzan la idea de una sala abierta a otros lenguajes, no solo a los estrictamente escénicos.

Ese cruce con lo audiovisual encaja con la vocación multidisciplinar de la temporada. La sala ha acogido desde sesiones de pitch y laboratorios hasta proyecciones vinculadas a la no ficción, consolidando un recorrido en el que la imagen en movimiento comparte espacio con la palabra, el cuerpo y la performance. ¿No es precisamente ahí donde la programación gana más capas?

Lo que ya ha pasado y sigue marcando el tono

En los meses anteriores, La Mutant ha reunido una secuencia muy variada de propuestas que ayudan a entender el rumbo de la temporada. Han convivido piezas como 3D, Domte, La raya imperceptible de la aurora o Vombing con conciertos como Alizzz, Stereo Madness + Biberón y Rebe + Lorea, además de trabajos de creación híbrida y actividades vinculadas a festivales como Danza València, Russafa Escènica, Bucles o Contorsions.

Esa mezcla habla de una sala que busca atender públicos distintos sin perder una línea de identidad. La programación se mueve entre el riesgo formal, la diversidad de disciplinas y la presencia de creadoras y creadores locales junto a otras voces de fuera, siempre con el foco puesto en los nuevos lenguajes escénicos y en la experimentación como motor.

Una sala que entiende la escena como investigación

Más allá de cada cita concreta, lo que define el recorrido de La Mutant es su manera de entender la programación como un espacio de reflexión y prueba. La sala ha ido sumando piezas que dialogan con la crítica social, con la identidad, con la ecología, con la sexualidad, con la ciudad y con la memoria del cuerpo, sin renunciar a formatos que también se acercan al concierto, al laboratorio o al documental.

Esa diversidad no diluye la personalidad del proyecto, la afina. Quien siga el calendario hasta el 3 de octubre encontrará una temporada que no busca comodidad ni repetición, sino una sucesión de miradas distintas sobre lo escénico, con música, danza, teatro, cine y pensamiento compartiendo el mismo pulso.

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