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El Vila de Mislata vuelve a llenar de teatro en valenciano el Carmen Alborch

Diez compañías, una programación variada y varias noches para disfrutar de escena amateur.

El Vila de Mislata vuelve a llenar de teatro en valenciano el Carmen Alborch
Centro Cultural Carmen Alborch en Mislata. Foto: Centro Cultural Carmen Alborch

Mislata tiene ya en marcha una nueva edición del Concurs de Teatre Vila de Mislata, una de las citas más veteranas del teatro amateur en valenciano. La programación reúne diez compañías y combina propuestas de escuelas municipales, grupos emergentes, formaciones ligadas al teatro fallero y nombres con más recorrido, en una selección pensada para mostrar la diversidad de la escena valenciana hecha desde lo aficionado.

La apertura llegó con una velada especial fuera de concurso, presentada como arranque de la programación y de la imagen de esta 44ª edición. Sobre el escenario, La María ofreció Robina, un espectáculo que mezcló raíz valenciana y sonoridades electrónicas para dar el tono de un certamen que apuesta por abrirse con música y dejar claro desde el principio que aquí el valenciano no es un complemento, sino el vehículo principal de expresión.

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Una programación que mira al teatro amateur en valenciano

El concurso mantiene una idea muy reconocible y, al mismo tiempo, muy poco habitual: dar espacio a obras interpretadas íntegramente en valenciano dentro de un festival con décadas de trayectoria. Esa línea le ha dado personalidad propia y lo ha convertido en una referencia para seguir el pulso del teatro amateur hecho en la Comunitat Valenciana.

Esta edición vuelve a juntar miradas distintas sobre la escena. Hay grupos de escuela, compañías con recorrido y formaciones que trabajan desde lenguajes muy diversos, lo que permite que cada función aporte algo distinto. ¿Qué gana el público con esa mezcla? Una panorámica amplia, sin uniformidad, donde caben registros, maneras de actuar y formas de contar muy diferentes.

Premios, padrino y más peso para la dramaturgia

La 44ª edición incorpora novedades que amplían el sentido del concurso. Por primera vez aparece la figura del padrino o madrina, pensada para reconocer una voz vinculada a la cultura en valenciano y tender un puente entre música y teatro en esta primera entrega de la iniciativa.

También se refuerza la atención a la escritura escénica con un premio a la mejor dramaturgia o adaptación escénica que contará con dotación económica. El jurado estará formado por cinco profesionales de distintas generaciones y ámbitos de las artes escénicas, entre ellos la actriz mislatera Empar Ferrer, junto a Manuel Maestro, Juan Pablo Mendiola, Estela Domínguez y María Albella. Con ese perfil, el certamen no se limita a premiar una buena función, sino que pone el foco en cómo se construye una obra desde el texto y la escena.

Las citas que aún quedan por delante

La programación sigue con funciones todos los viernes en el Centro Cultural Carmen Alborch y mantiene el horario de las 20:00. Entre las obras previstas figuran Coses nostres, Desencaixats, Els mariachis, La puta enamorada, Un estiu, Rita, Odisseu i arreu, Un turista se suïcida, Tres... i un quadre y El cercle, además del espectáculo de clausura de Umami Project.

Hubo un cambio en el calendario, ya que Desencaixats pasó al 31 de octubre por situación meteorológica. El último acto será la ceremonia de entrega de premios y el cierre escénico del 10 de diciembre, una fecha que pone fin a un recorrido pensado para sostener el interés semana a semana y para dar visibilidad a compañías muy distintas entre sí.

Cómo se accede a las funciones

Las entradas son gratuitas con invitación y aforo limitado. Se pueden recoger en el Centro Cultural Carmen Alborch desde el lunes de cada semana de representación, con un máximo de dos localidades por persona, en horario de lunes a viernes de 8:30 a 14:30 y de 15:00 a 21:30.

Conviene tener presente una norma básica del certamen: una vez iniciada la función no se permite el acceso a la sala, ni siquiera con invitación. Es una medida que protege el trabajo de las compañías y también la experiencia del resto del público, porque en un concurso así cada entrada responde a una función concreta y a un tiempo escénico que merece respetarse.

Un certamen con identidad propia

Pocos festivales de la Comunitat Valenciana pueden presumir de una historia tan larga en torno al teatro amateur en valenciano. Esa continuidad le da al Vila de Mislata un valor que va más allá del calendario: permite ver cómo conviven generaciones, estilos y maneras de entender la escena en un mismo marco.

Y ahí está parte de su interés. No se trata solo de ver obras, sino de seguir una tradición cultural que ha sabido mantenerse fiel a una lengua y a una forma de hacer teatro muy concreta. Quien se acerque estos meses encontrará un certamen con oficio, con variedad y con una lectura clara de lo que significa sostener una escena local viva.

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