Orgasmos, la comedia llega a Kinépolis Valencia con una mirada irónica a la pareja

Una comedia sobre las batallas entre sexos y la convivencia en pareja.

Orgasmos, la comedia llega a Kinépolis Valencia con una mirada irónica a la pareja
Sam Sánchez y Albert Ferré: Orgasmos, la comedia. Foto: YouTube (Productora 23)

La comedia Orgasmos, la comedia aterriza en Paterna con una propuesta que juega con la rivalidad entre hombres y mujeres, pero también con algo mucho más cercano: la convivencia de cada día. El punto de partida es una guerra de sexos que arranca en tiempos de Adán y Eva y avanza hasta hoy para poner sobre la mesa discusiones, malentendidos y pactos domésticos que cualquiera reconoce al instante.

Protagonizada por Sam Sánchez y Albert Ferré, y dirigida por Óscar Contreras, la obra combina humor y observación para dibujar una relación de pareja sin solemnidad, con ritmo y con bastante mala leche bien medida. La función dura 80 minutos, se representa en castellano y está recomendada a partir de 14 años, una combinación que apunta a un público amplio, con ganas de reírse de los clichés sin perder de vista que detrás de cada chiste hay una verdad bastante cotidiana.

Llega además con el aval de haber pasado por escenarios como el Teatro Gran Vía de Madrid y el Club Capitol de Barcelona, un recorrido que explica por qué esta pieza ha encontrado su sitio entre las comedias de enredo con ambición comercial y pulso escénico. La cita en Kinépolis Valencia se mueve en esa zona donde el teatro ligero no renuncia a lanzar preguntas incómodas: ¿de verdad nos entendemos tanto como creemos?, ¿o seguimos discutiendo por los mismos motivos de siempre?

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Una comedia que convierte la convivencia en material escénico

En Orgasmos, la comedia, el humor nace de algo muy concreto: las diferencias entre hombres y mujeres vistas desde la pareja. No se trata solo de encadenar situaciones cómicas, sino de convertir la convivencia en un campo de batalla reconocible, con pequeñas fricciones, equívocos y choques de carácter que se exageran sobre el escenario para que el público se vea reflejado sin demasiada defensa.

Esa es una de las claves del montaje. La obra no se limita a bromear sobre tópicos, sino que los usa como punto de partida para hablar de cómo dos personas intentan entenderse, pactar y seguir adelante pese a las diferencias. El resultado es una comedia de ritmo ágil, con una estructura pensada para que cada escena empuje a la siguiente y mantenga viva la tensión entre la broma y la observación.

Un recorrido que ya ha conquistado otros escenarios

Antes de llegar a Paterna, la obra ya había pasado por espacios tan conocidos como el Teatro Gran Vía de Madrid y el Club Capitol de Barcelona. Ese recorrido la sitúa dentro de un tipo de comedia que funciona bien en salas con públicos distintos, porque mezcla cercanía, oficio interpretativo y una idea muy clara de lo que quiere provocar: risa, sí, pero también identificación.

Firmada por Dan Israely y Óscar Contreras, con dirección del propio Contreras, la pieza se apoya en una construcción escénica muy reconocible para el espectador: dos intérpretes, una situación universal y una sucesión de conflictos cotidianos que van creciendo hasta convertir lo doméstico en un pequeño terremoto cómico. Sam Sánchez y Albert Ferré sostienen el peso de la función con una propuesta que busca complicidad desde el primer momento.

Lo que te vas a encontrar en escena

La obra avanza desde el mito fundacional de Adán y Eva hasta el presente para repasar, con ironía, cómo han cambiado y cómo no han cambiado ciertas dinámicas de pareja. Ese viaje le da a la comedia un marco amplio, pero sin apartarla de lo esencial: las batallas pequeñas, las diferencias de criterio y la necesidad de convivir sin que todo acabe en discusión.

Con una duración de 80 minutos, el montaje va al grano y evita estirarse más de la cuenta. Se representa en castellano y está pensada para un público a partir de 14 años, así que se mueve en un terreno accesible para quienes buscan una comedia directa, sin artificios y con bastante retranca. Si te atraen los espectáculos que toman una verdad incómoda y la convierten en carcajada, aquí hay material de sobra.

Una comedia para mirar la pareja con otra distancia

Más que ofrecer respuestas, Orgasmos, la comedia propone una forma de mirar. Lo hace desde el humor, pero no desde la ligereza vacía: toma la guerra de sexos como excusa para revisar hábitos, roces y malentendidos que forman parte de la vida en común. Y ahí está buena parte de su interés, porque no habla de personajes lejanos, sino de comportamientos que cualquiera puede reconocer.

En ese juego entre exageración y espejo, la función encuentra su mejor baza. No pretende solemnidad ni grandes discursos, sino una noche de teatro que se apoya en el ingenio, el ritmo y la observación de costumbres muy nuestras. Una comedia de pareja, al fin y al cabo, que convierte lo cotidiano en escenario y deja al público con la sensación de haber asistido a un pulso tan divertido como familiar.

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